La mecenas abrió la segunda jornada del curso "Los secretos del cante flamenco" entrevistada por Ildefonso Vergara, investigador y especialista en flamenco de Cadena SER

La Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco vuelve a despertar interés en el ámbito universitario. La mecenas abrió la segunda jornada del Curso de Verano 2017 “Los secretos del cante flamenco” de la Universidad Pablo de Olavide en la sede de Carmona compartiendo ante medio centenar de alumnos sus vivencias con el flamenco y su dedicación a su enseñanza, conservación y difusión desde la entidad sin ánimo de lucro que preside. Entrevistada por Ildefonso Vergara, recordó cómo se inició en el flamenco y los orígenes del principal proyecto de la Fundación: la escuela de cante, guitarra y baile flamenco. Lo cual ilustró, asistida por Pepa Sánchez, directora académica del centro, con vídeos de archivo de los recordados maestros Naranjito de Triana y Manuel Soler. La mecenas expuso que la Fundación ha querido, de alguna manera, “compensar la perdida del contexto familiar en el que tradicionalmente se aprendía el flamenco, creando un entorno donde los alumnos se sintieran en casa, fomentando la creatividad y el buen trabajo”. 


Los resultados de la Fundación Cristina Heeren a lo largo de estas dos décadas, como expuso en la Universidad Pablo de Olavide, son evidentes: “Uno de nuestros mayores logros es la creación de empleo, pues hay antiguos alumnos nuestros trabajando profesionalmente como solistas, en compañías, en tablaos y hasta dando clases en los conservatorios, lo cual es paradójico dado que nuestra enseñanza no está homologada por la administración”. A las entidades públicas, preguntada por los asistentes, demandó “que se tome en serio la enseñanza de este arte único que es aquí y si no existe el marco legal, habrá que inventarlo al igual que ha sucedido con la gastronomía o la educación física”.

En paralelo a esa línea, la Fundación continúa desde su nueva sede en Triana perfeccionando su plan de estudios y atenta tanto a los progresos de los estudiantes, como a la evolución de los docentes: “Ninguno se ha creído maestro antes de entrar aquí”. Y contó el caso de Naranjito de Triana, “que me dijo cruzando el puente que no podía ser profesor y, sin embargo, alcanzó tanto respeto como maestro que cuando entraba en clase los alumnos se ponían de pie”. Unido al talento de los enseñantes, estuvo la labor de Fernando Iwasaki, “que no sabía nada del flamenco pero sí del mundo académico, y logró dar cierto orden a lo que hasta entonces era anárquico”. El programa académico, que tan brillantes resultados ha dado, dio especial importancia a la comunicación entre bailaores, cantaores y guitarristas”, partiendo de la base de que “el flamenco es un trabajo de equipo”. 

Además, se refirió al historial de producciones que la Fundación ha exhibido por escenarios internacionales, desde ‘El flamenco es vida’ a ‘Aviso: Bayles de Jitanos’ de El Choro. Y concluyó su exposición explicando el último proyecto de la Fundación, los Concursos Talento Flamenco 2017, patrocinados por Acciona. “En el pasado, nuestros alumnos más destacados vinieron vía concursos. Creo que, aparte de las peñas, no hay otra forma para descubrir a los nuevos talentos”.      

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