La jornada incluyó visita didáctica al Centro Andaluz de Documentación del Flamenco y berza gitana en la Peña Luis de la Pica del Barrio de Santiago

El estudio del flamenco en la Fundación Cristina Heeren no está siempre dentro de las aulas. Los alumnos del Curso Flamenco Anual 2017/2018 viajaron hasta Jerez de la Frontera para vivir una enriquecedora jornada didáctica, cultural, gastrónomica y de convivencia. Como primera parte del programa, el más de medio centenar de estudiantes de cante, baile y guitarra participantes en la actividad, protagonizaron el 15 de febrero de 2018 una visita guiada al Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (CADF), acompañados por los profesores Juan José Amador, Carmelilla Montoya, Manuel Romero y Beatriz Rivero, y parte del staff de la Fundación. 



El archivo, ubicado en el histórico Palacio de Pemartín y dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se dedica desde 1993 a la conservación, clasificación y consulta de más de 100.000 registros bibliográficos, hemerográficos, fotográficos y audiovisuales. El administrador, Paco Benavente, explicó a los visitantes la historia, características y propósitos del centro, así como numerosas curiosidades halladas en los fondos, mostrando cilindros de cera y reproduciendo en una gramola un disco de pizarra con cantes de La Niña de los Peines. 

En dicha sala, donde se exhiben instrumentos, fonógrafos, vestuario, pinturas y esculturas, Carmelilla Montoya se encontró con un óleo de Juan Valdés para que el que posó hace años junto a otros artistas. A continuación, la documentalista Ana Tenorio explicó a alumnos y profesores el funcionamiento de la sala de consultas para el estudio y la investigación, invitándolos a utilizar los valiosos recursos disponibles en el centro. La visita se completó con la proyección del audiovisual más antiguo que conserva el CADF, una extraordinaria película de 1935 protagonizada por Argentinita y Pilar López, con Manolo de Huelva a la guitarra. Y finalizó con la exposición dedicada al Perro de Paterna.  

Tras un paseo por la Plaza de Santiago, donde están las esculturas dedicadas a Sordera y Terremoto, el grupo se dirigió por la Calle Moraíto Chico a la Peña Luis de la Pica. La cocinera, Rocío Jiménez, tenía preparada una comida típica de los gitanos de la zona: un potaje de berza. Y como el sol acompañaba, los aperitivos y la sobremesa discurrieron en el patio, donde alumnos -entre ellos, los jerezanos Lucas Benítez y Lela Soto- y vecinos improvisaron por bulerías, mientras por allí pasaban visitantes ilustres como Diego Carrasco.    

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